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En el año de 1961 el excelentísimo Sr. José Lebrún, Obispo de Maracay, Edo. Aragua, actual Cardenal de Venezuela, acompañado de su madre visitan en Madrid, España, a la Madre Mercedes Carreras Superiora General de la Congregación, para solicitar una fundación que se ocupara de la enseñanza y apostolado en la población de San Casimiro, Edo. Aragua, en Venezuela.

Al cabo de poco tiempo Madre Carmen recibe la consigna de trasladarse de León Guanajuato (México) a Venezuela. El 25 de agosto de 1961 llega a San Casimiro, estableciéndose provisionalmente en la casa parroquial para aguardar a otras dos religiosas que enviarían de Madrid, España.

Por fin el 12 de septiembre, arriban a San Casimiro, Sor Beatriz y Sor Lourdes para iniciar, junto con Madre Carmen, la Obra que Dios quería encomendar a la Congregación de estas tierras Venezolanas.

La población de San Casimiro brindó una afectuosa acogida a las tres religiosas comenzando por las palabras de bienvenida que la señora María Archella pronunció para las fundadoras, sin faltar la música y los cohetes que daban al sencillo acto un aire festivo, además de que las buenas personas tomaban su turno, unas tras otras para ir saludando cariñosamente a las tres religiosas, entregándoles diferentes obsequios, todos útiles y necesarios para la nueva fundación.

La mayoría de los moradores de San Casimiro siempre manifestó a las religiosas su cariño, respeto y colaboración en todas las actividades que se realizaban a favor de sus personas y del mismo pueblecito; aún actualmente cuando las religiosas los visitan anualmente, continúan brindándoles su afecto.

Las religiosas siempre pudieron constatar en los feligreses de dicho lugar, una gran virtud y fe, fruto de la buena formación que Monseñor Lucas Guillermo Castillo, siendo párroco de San Casimiro, su pueblo natal, se empeñó en cultivar durante su apostolado ministerial.

Las religiosas permanecieron en la casa parroquial hasta el mes de octubre en que se trasladaron al edificio donde establecieron su residencia y el colegio Santa Ana, nombre que se le diera en honor de la madre de Monseñor Lucas Guillermo Castillo, quien deseaba se estableciera en San Casimiro un colegio de religiosas. Además de atender el colegio, las religiosas impartían la doctrina cristiana en los caseríos, atendían con solicitud las necesidades más urgentes de los moradores de San Casimiro, auxiliaban al párroco en los servicios de la parroquia, tanto así que, en ausencia de éste les tocó suplirlo en la conducción de los funerales.

En el año de 1964 nace la primera vocación venezolana para la Congregación con la señorita Consuelo Bernal Hernández (Sor Consuelo) originaria de San Casimiro y exalumna del Colegio Santa Ana.

Los designios de Dios cambian el rumbo de la Congregación en Venezuela.

En agosto de 1964 por mediación y consejo del Señor Dr. Lucas Guillermo Castillo, la Sra. Ana Lola Castillo de Biord, y del R.P. Antonio Cabelo (Redentorista) las religiosas trasladan su apostolado a San Antonio de los Altos, fundando para ello el Colegio Mater Dei, después de todos los inconvenientes y sacrificios que todo inicio marca.

El R.P. Antonio Sobrado Serrano, Párroco de a Iglesia de San Antonio, brindó amable y desinteresadamente la casa parroquial para que sirviera de casa habitación para las religiosas, mientras encontraban un local adecuado para establecer el colegio.

El bondadoso padre Antonio siempre brindó sus consejos, orientación y ayuda económica en la medida de sus posibilidades a las religiosas, además de presentarlas y conectarlas con los Señores Franceschi quienes tomarían posteriormente un gran interés por la obra que las religiosas pretendían llevar a cabo.
Alquilando la Quinta San José, una pequeña casa que se acondicionó lo mejor posible para que funcionara como colegio, se comenzó el curso con 30 alumnos que cubrían la sección de Pre-Escolar además de 1° y 2° de Primaria. Este numeroso grupo, parece ser el comienzo, se debió a la promoción que el Padre Antonio Sobrado, párroco del templo de San Antonio, hizo durante las Misas. Este sacerdote brindó siempre gran apoyo a el apostolado.

Después de mucha paciencia, gestiones y apuros económicos, que la Divina Providencia va allanando poco a poco por conducto de bienhechores bondadosos que van enviando, como la Sra. Celia Cevallos, Sra. Ana Lola Castillo de Biord, el Dr. Lucas Castillo y los Señores Franceschi quienes por su conducto, se consiguió en el Banco el crédito necesario para poder comprar en 1966, una casita en la plaza del Templo de San Antonio, en donde posteriormente edificaron un pequeño y modesto edificio que ya pudo albergar Pre-Escolar, los seis grados de Primaria, así como 1° y 2° de Bachillerato.

La gran demanda de inscripciones escolares del pueblo de San Antonio y caseríos, hace surgir la idea de una nueva sede para el colegio, con vista al futuro de aquella región, que crecía día a día en población. Se adquiere un extenso terreno en la urbanización La Morita, en el mismo San Antonio, donde se construyó el nuevo edificio, procurando dotarlo lo más posible de todas las instalaciones adecuadas, más urgentes para el proceso educativo.
Para 1974 se iniciaron ya las labores escolares en el nuevo edificio, que actualmente contemplamos y que alberga un grupo de 1.300 alumnos, que integran las secciones de Pre-Escolar, Ciclo Básico Común y Ciclo Diversificado.

Es importante mencionar que Mater Dei, fue el primer colegio de religiosas que existió en San Antonio de los Altos y sin lugar a dudas el que ha dado gran auge a la región, por la recia y responsable educación que se imparte, no sólo desde el punto de vista religioso, sino por su preparación académica, haciéndose por ello acreedor de una merecida reputación. Son casi cuarenta años de incansable trabajo de todas las religiosas que han participado en esta obra; una realidad encarnada y heroicamente aceptada y vivida día tras día, por amor a Dios y el servicio a la niñez y juventud venezolana.

Como todas las obras que se emprenden, ésta ha recorrido un espinoso camino, que las manos del Padre y la protección de María se han encargado de solucionar en todo lo necesario.